20 Consejos para tu primer viaje al Sudeste Asiático

Cuando viajamos al Sudeste asiático por primera vez, no conocíamos a casi nadie que hubiera ido. Teníamos muchos miedos, seguramente los mismos que estás teniendo vos ahora mismo, y nos hubiese encantado que alguien nos dijera todo lo que vas a poder leer en este posteo. No tengas miedo, por más remoto y desafiante que te parezca un viaje al Sudeste, apenas llegues vas a ver que no sos el único, y que todo eso que estaba en una nebulosa en tus pensamientos va tomando forma y lugar. Preparate algo para tomar, relajáte, y tomá este posteo como una charla de mochilero a mochilero, donde vamos a responderte a una de las preguntas que más nos hacen: ¿qué consejos me darías para viajar al Sudeste asiático?…

20 consejos para tu primer viaje al sudeste asiatico blog

1-  NO CREAS TODO LO QUE TE DICEN

Viajando por el Sudeste asiático te vas a encontrar con mucha gente: algunos que te quieren ayudar, otros que van a compartir un teh tarik/Beer Lao/Chang/mango shake con vos y los vas a recordar para siempre, varios que no sabés por qué se cruzan en tu camino, y unos cuantos que te quieran estafar. No creas todo lo que te dicen, pero tampoco desconfíes del primero que se te cruza.

El tuk-tukero que te grita que te puede llevar gratis a donde quieras cuando vos ni siquiera lo habías mirado, lo hace para pasearte por toda la ciudad llevándote de un negocio al otro, donde cobrará una comisión si comprás algo, o a veces solo por llevarte. El viejo verso de “el templo que querés ir está cerrado, mejor vení que te llevo a otro igualiiiito”, es uno que si se sigue haciendo es porque todavía hay gente que cae. El hostel que estás buscando quizás esté cerrado o no exista más, pero comprobalo por vos mismo, no porque te lo dijo uno en la calle ofreciéndose a llevarte a uno del mismo precio. Sí, y el que dice que su bar tiene las mejores chicas, muy probablemente también esté ocultando algo que te vas a enterar más tarde. Lamentablemente, por experiencia, los viajeros latinos estamos mucho más alerta a estas estafas baratas y no caemos tan fácil como otros menos acostumbrados al ventajismo. No estés paranoico, lo único que necesitás es usar el sexto sentido que todos tenemos: el sentido común.

 

2-  REGATEÁ (CON UNA SONRISA)

Para comprar en Khao San Rd, el regateo es fundamental.

Aunque te resulte chocante al principio, el regateo forma parte del día a día en este rincón del mundo. ¿Vergüenza? ¡Vergüenza es robar!, dice mi abuela. No te olvides de que no es una pelea, sino una interacción inevitable. Si no llegan a un acuerdo, no te preocupes, seguramente haya otro vendedor del mismo elefantito de madera dispuesto a negociar. Divirtiéndote vos, y haciéndolo reír al vendedor, vas a tener muchos mejores resultados que si te ponés histérico con cada uno que no te quiere bajar el precio. Si hay algo que aprendimos después de un tiempo es que una sonrisa puede mucho más que un ceño fruncido.

 

3 – NO HAGAS MUCHOS PLANES

Relax en Las Cabañas, El Nido.

Las reglas están para romperlas, y los planes también. Estar atado a un itinerario estricto no sólo te va a privar de la libertad que tanto viniste a buscar,  sino que también te va a llenar de preocupaciones. Tampoco te decimos que llegues a Bangkok sin siquiera saber en qué país estás, los extremos son malos. Tené en mente qué lugares querés visitar, pero dejate libertad para sorprenderte y fluir. La mayoría de los países viven en gran parte del turismo, por lo que raramente vas a estar muy lejos de un lugar barato para dormir, ni vas a tener que esperar demasiado por el próximo transporte a donde querés ir.

En el camino vas a cruzar muchos viajeros, y te van a recomendar lugares que ni siquiera sabías que existían. Date la posibilidad de conocerlos, muchas veces son las mejores experiencias.

 

4 – RESPETÁ LA CULTURA LOCAL

En los lugares donde los musulmanes son mayoría, evitá vestirte con shorts o musculosas.

El centro de Kuta (Bali), es un caso aparte

Por más que cuando llegues a Khao San Road te parezca que estás en un decorado preparado para los extranjeros, seguís estando en Tailandia. La cultura del Sudeste asiático es totalmente distinta a la nuestra, y las cosas que para nosotros son normales y aceptables, para ellos pueden ser tabú. Hubo momentos en los que sentimos vergüenza ajena, como cuando vimos a dos españoles sin remera en un templo de Pai diciendo “¿Y estos qué nos miran… nunca vieron a alguien en cuero?”, o cuando nos encontramos a una rusa haciendo topless en una playa de Camboya, entre tantísimas otras muestras de desinterés total por la cultura local. Desde ya que no hace falta que te comportes como un monje budista, pero sí que seas respetuoso.

 

5 – EVITÁ LAS EXCURSIONES CON ANIMALES

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Mono esclavizado en Bali para la diversión de algunos

Por el amor de Dios, de Buda, de Ganesh, de Alá, del Universo y de la santísima Beer Lao. ¿Cuándo va a ser el día en que los hombres y mujeres de este mundo dejemos de creernos superiores al resto de las especies? Este es un tema muy complejo que merece un posteo aparte, ya va a llegar. Mientras tanto, pasemos a lo que nos compete. Es simple: los animales que trabajan para el turista, no están ahí porque quieren. Tuvieron que soportar ser torturados para comportarse de esta manera, y están destinados a ser esclavizados por el resto de su vida.

Y ahí vienen las almas defensoras de la hipocresía humana “yo no vi que maltrataran al elefante, estaba bastante bien”. Claro, ya sufrieron lo suficiente, ahora sólo les queda temerles a los humanos y obedecer. Por favor… ¿acaso es natural que un elefante juegue al fútbol, baile o dibuje? Y no nos limitemos a esto… ¿es natural que un tigre duerma todo el día? ¿Es sano que tenga que vivir en una jaula drogado para que un grupo de turistas ignorantes se pueda sacar “la mejor foto del todo el viaje”?

Hay lugares que realmente se encargan de la conservación de la fauna, como el Elephant Nature Park y Burm & Emiliy’s Elephant Sanctuary, pero también hay muchísimos otros que se hacen llamar “conservation” cuando en realidad lo único que conservan son sus fortunas.

Duele tener que estar escribiendo estas líneas, duele que el ser humano sea tan egoísta. Ellos no pueden decidir, pero vos sí podés hacer la diferencia.

Te recomendamos que leas este posteo de Marc Comas, del blog Tailandia sin playa, donde da muchos consejos para elegir lugares en los cuales poder ver elefantes sin apoyar su explotación.

6 – CAMINÁ

Caminando te podés encontrar cosas como ésta...

...o ésta.

Fanta-sía en supermercado tailandés

Sí, tomarte un tuk tuk es una experiencia en sí misma, pero… ¿te diste cuenta de TODO lo que te perdés por pasar en cámara rápida? Caminar de un lugar a otro no sólo que te va a hacer ahorrar unos Baht, Kip, Rieles, Dong o lo que tengas, sino que te va a mostrar otra cara de la ciudad y todos sus detalles. Muchas veces lo mejor es guardar el mapa o la Lonely Planet y salir a caminar sin ningún plan.

Perderse en los supermercados es algo que nos fascina. Ver los productos y sus precios es otra forma de entender la cultura del país que estás visitando. Además, te podemos asegurar de que es una fuente inagotable de diversión y asombro (¡hasta dulce de leche en Mongolia encontramos!).

7 – NO SEAS PRESA DEL “ESTOY ACÁ, LO TENGO QUE HACER”

Itinerario para viajar a Tailandia: fish massage, Bangkok

Hay experiencias que son únicas de un lugar, como probar platos típicos que no los vas a encontrar cuando te vayas de ese país, o visitar ciertos lugares irrepetibles (¿Dónde vas a encontrar otros templos de Angkor?). Pero hay actividades que se pusieron tan de moda que hasta le hicieron creer a la mayoría de que si no las hacés, simplemente no podés decir que estuviste en el Sudeste asiático. El curso de buceo PADI es una de ellas. Los cursos de cocina en Tailandia, otra. Los saturadísimos trekkings por la selva en Chiang Mai o Pai que incluyen bamboo rafting, paseo en elefante y visita a un circo humano que hacen llamar “hill tribe”, es otro ejemplo. Tomar unas clases de Muay thai o ir a la Full Moon Party, son otras. No está para nada mal si tenés ganas de hacer todo esto (sacando el horrible paseo en elefante), lo que no te aconsejamos es que lo hagas porque todos lo hacen. Conocimos a más de un viajero enojado con el trekking que había hecho en Chiang Mai porque “estaba lleno de gente y no lo pudo disfrutar”, o con el tour por las islas que están alrededor de Koh Phi Phi por el mismo motivo. Y sí, si hacés algo que todos hacen, no esperes ser el único.

Como dice Iorio: “Sé vos, nomás, y al mundo salvarás… ¿por qué engañarse y mentirse?” Bueno, tal vez no salves al mundo, pero haciendo lo que realmente tenés ganas de hacer y no lo que te sentís presionado, vas a salvar tu viaje.

8 – APRENDÉ ALGUNAS FRASES EN EL IDIOMA LOCAL

"Sabaidee", la primer palabra que vas a aprender.

Sí, sabemos que aprender Thai de cero no es para nada fácil, pero tu esfuerzo será agradecido enormemente. Aprender a decir “Hola” y “Gracias” en el idioma de cada país que visites es fundamental. Poder preguntar “¿Cuánto cuesta?” y saber los números, te va a hacer conseguir mejores precios cuando estés regateando, porque indica que no sos un recién llegado, y que ya sabés cómo se maneja el país.

Hay idiomas que son más fáciles que otros: malayo e indonesio son sumamente fáciles para el hispanohablante. Viajar a dedo nos “obligó” a ir aprendiendo frases para poder hablarle a los conductores que nos llevaban, y así fuimos aprendiendo. La necesidad es la madre del aprendizaje.

 

9 – INFORMATE ANTES DE VIAJAR

El viaje cambia completamente cuando podés comprender lo que estás viendo.

10 – SALÍ DE LAS RUTAS TURÍSTICAS

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“Si quieres cambio verdadero pues, camina distinto”, dice Calle 13 –y no se equivoca-. En el Sudeste asiático hay una ruta bien definida: el banana pancake trail. Si estás cansado de ver siempre a la misma gente, de que te persigan para llevarte a una guest house/negocio de souvenir/restaurante/agencia de viaje, y ya soñás con el sonido de “tuk-tuk-tuk-tuk-tuk-tuk” que te taladra la cabeza, entonces estás necesitando alejarte de las hordas de turistas y conocer la otra cara del sudeste.

Probablemente el viaje que hayas planeado es casi idéntico al de la mayoría: Bangkok, Chiang Mai, Pai y algunas islas en el Sur de Tailandia; Luang Prabang, Vang Vieng, Vientiane y Don Det en Laos; Phnom Penh y Siem Reap en Camboya; Ho Chi Minh City, Hoi An, Hanoi, Ha Long Bay y Sapa en Vietnam; Penang y Kuala Lumpur en Malasia, etc., etc. Sí, la mayoría de estos lugares están buenísimos, pero muy probablemente te llegue el momento en que necesitás ir a un lugar donde se reduzca el porcentaje de turistas y aumente el de locales. Si esto te pasa, entonces hablá con otros viajeros, o con el dueño copado de la guest house donde te estás quedando para que te recomienden algo no tan trillado. Muchas veces estas son las mejores experiencias. Satisfacción asegurada o le devolvemos su dinero.

En el itinerario de cada uno de los países vas a poder sacar varias ideas:

Itinerario de nuestro viaje por Tailandia (Norte) y (Sur y Centro)
Itinerario de nuestro viaje por Laos
Itinerario de nuestro viaje por Camboya
Itinerario de nuestro viaje por Vietnam
Itinerario de nuestro viaje por Malasia (Península) y (Borneo)
Guía para planear tu viaje a Singapur
Itinerario de nuestro viaje por Indonesia (Bali, Java y Sumatra) y (Sulawesi, Flores y Komodo)
Itinerario de nuestro viaje por Filipinas

11 – QUE LA LONELY PLANET NO SEA TU BIBLIA

Sudeste asiatico

Salir de las rutas turísticas está atado a cerrar la Lonely Planet. Usala como referencia, pero tené en cuenta que no sos el único leyéndola, y que ese lugar que dice que es tan “off the beaten track” deja de serlo inmediatamente después de que sale impresa esa edición de la guía. Animate a buscar tu propio camino.

Lo mismo con los alojamientos o restaurantes. Apenas aparecen en la guía, se llenan de fieles seguidores y tienden a subir los precios. Lo vas a ver cuando llegues a los lugares más turísticos, el hostel que aparece en Lonely Planet como el más barato o el que tiene “más onda”, va a ser el primero en llenarse. Olvidate de ese, seguramente muy cerca haya otro esperando.

12 – VIAJÁ LIVIANO

La ropa se lava...

“QUIEN QUIERA VIAJAR FELIZ, DEBE VIAJAR LIGERO” ANTOINE DE SAINT-EXUPERY

En el Sudeste hace calor, mucho calor. El único momento del año que hace frío es entre Diciembre y Febrero, y sólo en la franja del Norte de Myanmar, Tailandia, Laos y Vietnam.

Además, cuando llegues vas a querer comprarte cosas: la ropa es muy barata y los regalos para tu familia y amigos van a ocupar una parte importante en tu mochila. No importa la moda, lo que importa es estar cómodo. Incluso te vas a sentir fuera de lugar si te producís para salir como lo hacías cuando estabas en tu país. Un par de zapatillas, uno de ojotas, pantalón corto, pantalón largo, malla (traje de baño), tres o cuatro remeras y no mucho más. Recordá que la ropa se lava.

No hagas que la mochila que te está acompañando se convierta en tu peor enemiga.

13 – ANIMATE A PROBAR LO NUEVO. EVITÁ LOS RESTAURANTES PARA “WESTERN”. COMÉ EN LA CALLE.

Comida Sudeste asiatico - Nasi campur, Indonesia

Viajar con los cinco sentidos, así de simple. Te vas a sorprender con toooodo lo que podés conocer de un país a través de su comida. Animate a probar, ¿estás seguro que viajaste miles de kilómetros para ir a comer una pizza o unos spaghetti a un restaurante que se hace llamar italiano? Hmmmm, si no es de los caros, lo más probable es que hagan una imitación muy mala de lo que esperabas. Fijate donde comen los locales, si te tienta, animate. No importa si no tiene menú, o si no entendés nada de lo que está escrito. Sólo alcanza con señalar lo que alguien esté comiendo y pedir uno para vos. No te preocupes, no lo van a tomar a mal, sino que van a alegrarse de tu curiosidad por comer lo mismo que ellos.

Los mejores platos, más baratos y más frescos, los vas a encontrar en los puestos callejeros.¡Buen provecho!

 

14 – INTERIORIZATE EN EL BUDISMO

Monjes en Bagan, Myanmar

El budismo es la religión principal del Sudeste asiático –aunque, claramente, no la única-. Seguramente sea la primera vez que estás cara a cara con un monje, y tengas miles de preguntas como ¿por qué se rapan la cabeza? ¿adoran a un dios? ¿qué es eso de la iluminación? Como nosotros también nos lo preguntábamos, te recomendamos leer estos posteos que te van a facilitar la existencia:

Budismo, lo mínimo que deberías saber

Vida de monje: el detrás de escena del budismo en Myanmar (parte 1)

Vida de monje: el detrás de escena del budismo en Myanmar (parte 2)

Procesión de monjes en Luang Prabang: arroz y circo en la tierra de la confusión

15 – CHEQUEÁ CUÁNTO PODÉS ESTAR EN CADA PAÍS Y SI NECESITAS VISA O VACUNA

Visas sudeste asiatico

En un mundo sin fronteras esto no sería necesario, pero lamentablemente lo es. Hay países que piden visa, otros que son más flexibles, y algunos que piden también el certificado de la vacuna contra la fiebre amarilla.

Toda la info en Visas para viajar al Sudeste asiático y Vacunas para viajar al Sudeste asiático.

16- MOCHILERO PRECAVIDO, VALE POR DOS

El Sudeste asiático es una región muy segura para viajar. Las mujeres solas raramente encuentran algún problema, y mucho menos acoso físico. Te podemos asegurar de que hay muchas menos chances de que te roben en Laos, Camboya, Myanmar o Filipinas, por más pobreza económica que haya, que en tu país de origen.

Así y todo, es importante que estés atento para no llevarte disgustos innecesarios. Algo clave pero que muchos no tienen en cuenta, es tener tus pertenencias de mayor valor (pasaporte, tarjeta de crédito, dispositivos electrónicos, etc.), en una mochila de mano y no en la que vas a despachar cuando viajes. Los robos de equipaje en los buses que van desde Bangkok hacia el Sur o en los buses de Vietnam, suelen ocurrir. Dejá en la mochila grande todo lo que no te lamentes mucho de perder.

Cuando vas a una pieza compartida, llevá tu mochila de mano con vos, o dejala en un locker con candado si es que hay uno. Nosotros tenemos un candado personal con el que trabamos la puerta de la habitación si el lugar no nos deja del todo tranquilos, porque conocimos varios casos de robos en hostels incluso cuando la puerta estaba cerrada con llave. No te vuelvas paranoico, pero no cuesta nada ser precavido.

Más sobre la seguridad en Las dudas más comunes antes de viajar al Sudeste asiático

17 – CUIDADO CON LOS PERROS Y LOS MONOS

Este cartel en Chiang Mai mete miedo...

Itinerario para viajar a Tailandia: monos en Phetchaburi

¿No tienen miedo? Nos preguntan. Antes decíamos que no, ahora decimos que a lo que más tememos viajando por Asia es a los perros (en especial a los de Bali y Tailandia) y a los monos. Para quienes no nos conocen, amamos a los animales, y convivimos con perros toda nuestra vida, pero en el Sudeste tienen un carácter un tanto extraño hacia los extranjeros. ¿Cómo nos reconocen? Por el olor –o el aroma, como quieras llamarlo-. Olemos distinto, y saben que no somos de ahí, por eso los ladridos que se traducen como “hay un intruso”.

De los monos mejor ni hablar. El “qué tierno, qué lindo el monito” duró por unos meses hasta que en el Parque Nacional Penang, en Malasia, tuvimos el primer y único robo de todo el viaje: ¡por los monos! Estábamos caminando y nos robaron la bolsa en la que teníamos la cámara, la billetera y un paquete de galletitas. Tratamos de sacársela, pero el mono estaba furioso y desde los árboles nos gritaban varios más, en una especie de “¡¡Y pegue, y pegue, y pegue macaco pegue!!. En el forcejeo, Jota se cayó y se le rompió el pantalón. No había nadie a la vista, y caminar dos horas con una mordida de mono no era para nada tentador. Después de planear una estrategia secreta, logramos sacarles la bolsa, e inmediatamente les tiramos el paquete de galletitas para que se entretuvieran con eso, después de todo era lo que querían. Todavía no podemos superarlo, y cada vez que vemos un mono un escalofrío recorre nuestro cuerpo.

No te queremos pasar nuestro miedo, pero sí avisarte para que no los trates como si fueran tu mascota. Una mordida de estos, que no sería nada raro, te puede dejar en el hospital con posibilidad de contagiar rabia.

18 – DEJÁ LOS PRECONCEPTOS EN CASA

Itinerario para viajar a Tailandia: Musulmanes Sur de Tailandia

Queramos o no, todo lo desconocido genera preconceptos. Pero hacete un favor: dejalos en casa. Venir con la mente abierta te va a permitir sacar tus propias conclusiones, no las que los demás quieren crearte.

Y no, no están todos meditando todo el día ni haciendo yoga en plan paz, amor y relajación. Ese es el preconcepto más grande que se tiene del continente asiático en general.

Para eliminar las barreras mentales que todos tenemos, con el Proyecto Eliminando Fronteras recorrimos Asia a dedo, desde Filipinas hasta Turquía en un viaje de tres años.

Los sentimientos y experiencias que esta vida de viaje nos trajo lo hicimos libro en Un Viaje Interior, el mejor compañero para la ruta.

19 – NO TENGAS MIEDO DE VIAJAR SOLO

¡Ahhhh, ustedes porque son dos!

Ya nos cansamos de escuchar este frase. Nos entristece saber la cantidad de viajeros que no se animan a venir al Sudeste sólo porque no tienen compañero/a de viaje. Y ahí quedan sus ganas de viajar y de conocer el mundo, en stand by hasta que, quizás algún día, logran convencer a alguien para que los acompañe en este gran sueño. O tal vez nunca lo concretan, sólo por el miedo a la soledad.

La realidad es que en el Sudeste asiático nunca vas a estar solo si no querés. Hay cientos de viajeros en tu misma situación esperando sentarse a compartir una cerveza, una habitación o incluso días o semanas de viaje. Sólo tenés que dar el primer paso…

20 – DISFRUTÁ CADA INSTANTE

Muchas veces estamos preocupados por dónde vamos a dormir, qué es lo próximo a visitar, etc, que nos olvidamos de apreciar este preciso instante. ¿Cuánto esperaste estar acá? Si este fuera el último día de tu viaje… ¿qué te gustaría estar haciendo? Viví cada día de tu viaje como si fuera el último.

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